Pura maldad: robaron y rompieron todo en una escuela de equinoterapia

Los ladrones se llevaron hasta a “Nube”, la yegua con que los chicos hacen sus tareas. Además, destruyeron cuadernos y rompieron los pizarrones. La escuela abrió hace menos de un mes. “¿A alguien le molesta que hagamos nuestra actividad?”, se preguntó la directora.

San Francisco del Monte de Oro no sale de su asombro por el increíble robo que sufrió el Centro Hípico Campo Chico, una escuela de equitación que abrió hace menos de un mes y que recibe a 46 chicos que hacen su terapia con animales y crecen en un ambiente de cuidado y amor.

Por eso es que ni las autoridades del lugar ni los vecinos del pueblo alcanzan a entender las razones por las que un grupo de delincuentes entró al lugar en la madrugada del sábado, rompió el portón y los candados y cortó los alambres olímpicos. Una vez adentro de la escuela no solo destruyeron con barretas las aberturas sino que se llevaron todo lo que encontraron a su paso.

“Robaron todas nuestras herramientas de trabajo, que con tanto esfuerzo adquirimos. Robaron monturas que no son fáciles de conseguir porque las compramos en Uruguay o Brasil, cascos, chalecos y materiales didácticos con los que trabajamos a diario con nuestros alumnos”, dijo a El Diario de la República la directora de la institución, Camilia Rodrigues Correia.

De entre todas las cosas que se robaron, lo más llamativo fue que los ladrones se llevaron también a “Nube”, la yegua con que los alumnos hacen equinoterapia. Afortunadamente, el animal fue encontrado a dos kilómetros del establecimiento con un bozal que también sacaron de “Campo chico”.

Aunque se calcula que el valor de lo sustraído ronda los cinco millones de pesos, lo que más preocupa a la directora es la saña con la que actuaron los delincuentes, que a su paso arrancaron las hojas de los cuadernillos con que los alumnos hacen sus actividades diarias, rompieron el pizarrón y destruyeron herramientas de trabajo como aros, pelotas sensoriales y pictogramas para los alumnos que tienen problemas de habla.

“Esto es mucho más que un robo –dijo la directora, que también es instructora-. Más allá de que el hecho nos dejó muy mal económicamente, este vandalismo es de alguien que claramente le molesta que Campo Chico esté funcionando y sea un lugar tan lindo, que tenga tanto brillo y tanta calidad humana”.

Como contrapartida, Rodrigues Correia encontró la solidaridad y el apoyo de la gente de San Francisco, que fue al lugar, a la casa de la docente o mandó mensajes para ponerse a disposición. “Está todo el pueblo conmovido con lo que pasó”.

“Campo Chico” es la única escuela de este tipo en todo el norte puntano y tiene previsto recibir en las próximas semanas a alumnos de Quines y Villa de la Quebrada, que se sumarán a los de Luján, Alem y San Francisco que acuden en este momento. Es llamativo también que el robo se produjera con la institución con tan poco tiempo de funcionamiento. “Los chicos que vienen acá no le hacen daño a nadie. ¿O acaso molestamos a alguien brindando clase de equinoterapia?”, se preguntó, extrañada, la directora.

Rodrigues descubrió el robo el sábado a las 7 de la mañana, cuando fue a abrir la escuela que funciona de lunes a lunes a partir de las 8. Los padres de los chicos reconocen en la directora a una mujer que siempre recibe a los alumnos con una sonrisa, que da todo por el proyecto y encabeza una actividad brindada desde el corazón.

Pese a lo traumático del hecho, la docente dijo que, aunque costará, la escuela se recuperará económicamente y no cesará en su tarea.

Compartir

Ultimas Noticias

SEGUI LEYENDO
ARTICULOS RELACIONADOS

Latidos San Luis