Bomba en el caso Candela: Carola Labrador abandona un rol clave en pleno juicio contra Mameluco Villalba

  • A través de un escrito muy duro presentado este martes en los Tribunales de Morón, anunció que deja de ser querellante.

El segundo juicio oral por el secuestro y crimen de Candela Sol Rodríguez (11), ocurrido en agosto de 2011 en Hurlingham, no para de tener sobresaltos y polémicas. La última bomba explotó este martes a la mañana.

Primero fue la puja entre el Tribunal Oral N° 6 de Morón, que insistía -pese al consejo de las autoridades de seguridad- de trasladar al capo narco Miguel Ángel “Mameluco” Villalba (60) a cada una de las audiencias.

Esto finalmente fue abortado luego de una carta a los jueces de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich: hace una semana que “Mameluco” participa del juicio vía teleconferencia desde el área de presos de “alto riesgo” del Complejo Penitenciario I de Ezeiza.

Pero las cosas no se tranquilizaron con eso.

Aunque había asistido normalmente a la audiencia del viernes pasado, Carola Labrador (51) -mamá de Candela- no apareció este martes por los tribunales de Morón.

En su nombre, su abogado Fabián Améndola, presentó un escrito en el que renuncia a su rol de particular damnificada ( “querellante” en la Justicia Nacional).

"Mameluco" Villalba, en el segundo juicio por crimen de Candela Sol Rodríguez. Foto Luciano Thieberger.“Mameluco” Villalba, en el segundo juicio por crimen de Candela Sol Rodríguez. Foto Luciano Thieberger.

El escrito, al que tuvo acceso Clarín, tiene fuertes críticas a la fiscalía y se centra en las sospechas que siempre sobrevolaron sobre la familia. Ni una palabra de Villalba, a quien Carola saludó casi cordialmente el primer día de audiencias.

Durante todo este calvario hemos tenido que soportar, como si fuera un peso extra a la cruz que cargamos, la actitud de los fiscales que, lejos de darnos esperanza de hallar justicia, lo único que han hecho es sumirnos en la oscuridad y producirnos todavía más dolor, dirigiendo sus embates contra nuestra familia“, dice Carola.

Su actitud inquisidora, sus elucubraciones, su voluntad para echar sospechas sobre una familia desgarrada y devastada por el dolor, han sido en todo este proceso actos verdaderamente canallescos que solo hemos soportado para no demorar el proceso de Justicia y castigo para con los asesinos de Candela. Este accionar denigrante se repite nuevamente en este debate tal como en el anterior donde del mismo modo que aquí han ensuciado a la familia“, agrega como único argumento para abandonar un rol que ocupó desde el año 2011. Cada párrafo es un golpe:

No podemos olvidarnos que el Ministerio Público es un ente único independientemente de quienes hoy lo representen, y en este sentido carga con toda la culpa de una ineficaz investigación, que ha llegado incluso a los extremos de falsear pruebas detrás de siniestros intereses“, sostiene.

Además, apunta que “no les ha importado en lo más mínimo la copiosa prueba reunida al respecto de tal accionar ni todo aquellos que conlleva al campo de lo racional“.

Candela Labrador, cuando condenaron a los asesinos de su hija.Candela Labrador, cuando condenaron a los asesinos de su hija.

Solo les interesa dirigir sus golpes contra la familia, echando siempre el mismo manto de sospecha, para de este modo distorsionar la realidad de los hechos en los cuales el propio Ministerio Público es el gran responsable, y hasta ahora sin sanción“, expresa.

Según Labrador, “no les importa el descubrimiento de la verdad, sino probar su oscura hipótesis“.

Que lo que verdaderamente nos motiva a apartarnos de la figura del particular damnificado, es la desconfianza; la impericia; la desidia y el no encontrar justificativo para profundizar el dolor. Desconfiamos de quienes se han mostrado y se muestran empeñados en sostener la mentira, vaya a saber a caballo de qué oscuros intereses“, concluye.

Juicio Candela 2

El llamado juicio “Candela 2”, porque hubo un primer debate con tres condenados, tiene cuatro personajes en el banquillo de los acusados.

Lo curioso es que uno de ellos, el carpintero Néstor Altamirano (62), aparece totalmente descolgado del perfil del resto del grupo. A él se lo acusa de haber sido quien alimentó a la víctima durante su supuesto cautiverio en la llamada “casa rosa”, ubicada en Kiernan 992.

El personaje principal del juicio es Villalba, uno de los narcos más pesados de San Martín, un histórico que en su momento quiso ser intendente. A él se lo acusa de mandar secuestrar a Candela como una venganza narco contra Alfredo “Juancho” Rodríguez, el papá de la nena.

El abrazo entre Labrador y su marido.El abrazo entre Labrador y su marido.

Al momento del secuestro, Rodríguez estaba preso, acusado de piratería del asfalto. Cuando los investigadores le preguntaron quién querría perjudicarlos, nombró a varios narcos de la zona (no a “Mameluco”) y a Héctor “El Topo” Moreira (53), confeso buchón de la Policía bonaerense.

Según “Juancho”, un compañero de la cárcel le había comentado de que Moreira andaba diciendo que él sobrevolaba las villas de San Martín con un helicóptero de la Policía Federal, marcando gente.

La “casa rosa” donde habría estado secuestrada Candela.La “casa rosa” donde habría estado secuestrada Candela.

Moreira es el segundo acusado en importancia en el juicio. De acuerdo a la composición de lugar del fiscal Mario Ferrario, fue “El Topo” quien convenció a “Mameluco” que “Juancho” Rodríguez lo había entregado a la Federal (para encubrir que en realidad había sido él el traidor) cuando estaba prófugo en una causa de narcotráfico

A Moreira también se lo señala como la persona que levantó a la nena el día 22 en la camioneta Ford EcoSport de su sobrina, junto al esposo de ésta, el policía de la bonaerense Sergio Chazarreta (55), el tercer pesado del caso “Candela 2”.

Moreira llegó al juicio libre y según su histórico abogado, Sergio Doutres, hace tiempo que no anda ni con malandras ni con policías. “Sigue con su trabajo de ambulanciero para una empresa de emergencias privada”, le dijo Doutres a Clarín.

Héctor "El Topo" Moreira.Héctor “El Topo” Moreira.

“Mameluco”, tapado de causas en su contra, eligió llegar a juicio con defensor oficial. El que contrató a un abogado de alto perfil fue el ex policía Chazarreta, quien tiene en su rincón a Alejandro Montone.

Con un pasado polémico en la Justicia Federal de Capital, Montone tuvo entre sus clientes más recientes al ex juez de Casación Bonaerense Martín Ordoqui y también a Marcelo Bruera, hermano del ex intendente de La Plata. Ambos protagonistas de dos explosivos casos de corrupción.

Del otro lado del mostrador está el fiscal Mario Ferrario que, se suponía, tenía como refuerzo en la acusación al estudio de Fernando Burlando -en la figura de Fabian Améndola-, histórico abogado de Carola Labrador, “particular damnificada” desde el minuto uno de la causa.

Pero ahora, sorpresivamente, Carola abandonó formalmente el juicio. Y se despidió a lo grande, con artillería de todo tipo para los que llevaron adelante una investigación en la que – efectivamente- el rol de su familia nunca terminó de quedar claro.

EMJ

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