En Bélgica hay un auge de exorcismos y los párrocos no dan abasto: ¿Qué le pasa a los belgas?

  • Sólo en una abadía flamenca, la de Averbode, se están practicando más de 1.000 exorcismos al año.

Los exorcismos, que practican todas las grandes religiones, no son algo del pasado. Nacidos hace miles de años, han ido sobreviviendo a la evolución de las creencias hasta llegar con fuerza a este 2024. Para las personas religiosas, un exorcismo (la palabra deriva de la griega exorkismos, que significa ‘obligar mediante juramente’) consiste en una práctica contra una fuerza maligna. Se trata de expulsarlo de algún sitio, de una persona, de un objeto, de un lugar porque se considera que ese sitio está maligno. Bélgica vive un auge.

Según la radio y televisión pública de la parte flamenca del país, la VRT, los exorcistas flamencos, que son autorizados a ejercer por los obispos, no son capaces de asumir la gran cantidad de trabajo que tienen. Una abadía flamenca, la de Averbode, situada en la provincia del Brabante Flamenco, cuenta que están practicando más de 1.000 exorcismos al año, más de tres diarios. ¿Qué le pasa a los belgas?

Elementos para un exorcismo. Foto: EFE archivoElementos para un exorcismo. Foto: EFE archivo

Un párroco que se hace llamar ‘Geert’ (es un pseudónimo para proteger su identidad, pero VRT conoce su identidad real) contó al canal televisivo que no hace más exorcismos porque es incapaz de asumir más trabajo.

Entre los religiosos sólo una minoría tiene la autorización oficial de los obispos para realizar esas prácticas, a pesar de la creciente popularidad de lo que el público en general llama “exorcismos del diablo”. La televisión cuenta que muchas parroquias están en situación similar y que se rechazan peticiones de exorcismos simplemente porque no hay suficientes párrocos autorizados a hacerlas.

Manuales de exorcismo del Siglo XVIII

El historiador Kristof Smeyers, profesor en la Universidad de Lovaina y autor de una investigación sobre la historia del exorcismo en Flandes, explicó al canal televisivo que “el exorcismo lleva practicándose mucho tiempo de forma informal y que en el siglo XVII la Iglesia católica belga decidió incorporarlo a sus prácticas y por primera vez dejó por escrito cómo debían hacerse y quién debía hacerlos.

Entonces empezó a formar a párrocos para que fueran ellos los encargados. Los manuales de exorcismo apenas cambiaron desde entonces, como tampoco la formación de los párrocos, que siguen usando libros escritos a principios del siglo XVIII.

‘Geert’ explicó en televisión que además de la formación en Bélgica, muchos párrocos acuden a cursos en Roma y que a él le gustaría ir al Vaticano para mejorar su formación como exorcista.

Escena de "El exorcista"Escena de “El exorcista”

También dice que un exorcismo no es nada espectacular y rechaza la versión que dan las películas, como ‘El exorcista’, una película de William Friedkin, basada en un libro de William Peter Blatty, que en 1973 dejó una huella imborrable en el cine de terror. En ella, Max von Sydow interpretaba a uno de los dos párrocos que intentaba sacar al diablo del cuerpo de la joven Regan.

¿Cómo se hace un exorcismo?

‘Geert’ explica que ahora el proceso se inicia con “una conversación exploratoria” y que la persona objeto del exorcismo “cuenta su historia libremente. Después se hace un rezo muy largo frente a ella, pero nada que tenga que ver con una actuación física. No se le pone nunca la mano encima.

Se trata, explica el historiador de Lovaina, “de un diálogo con el diablo” y los manuales que manejan los párrocos recomiendan tener mucha precaución porque el diablo miente mucho y cualquier cosa que diga en ese diálogo puede ser mentira. Se entiende que habla a través de la persona supuestamente poseída.

¿El exorcismo es machista?

El historiador cuenta que es mucho más común que se detecte al diablo en mujeres que en hombres y que por tanto son muchas más las mujeres objeto de exorcismos que los hombres.

El fallecido Gabriele Amorth, en pleno exorcismo a una mujer. Foto: Archivo Clarín.El fallecido Gabriele Amorth, en pleno exorcismo a una mujer. Foto: Archivo Clarín.

El párroco contó en televisión que la mayor parte de quiénes acuden a él “son personas que están estancadas en su vida, que sienten que no pueden seguir adelante y achacan el problema a que están poseídas por una fuerza sobrehumana. Vivimos tiempos inciertos y la gente tiene menos certezas a las que agarrarse y encuentra más difícil explicar ciertas cosas”.

¿Y funciona? El párroco asegura que alrededor de la mitad de quienes se dicen poseídos por el maligno aseguran sentirse mejor después del exorcismo.

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