¿Encontraron el avión de Amelia Earhart? La increíble vida y desaparición de una pionera de la aviación

  • Un investigador dice haber hallado el mítico Electra E10 que desapareció en 1937, cuando daba la vuelta al mundo.

El director de una empresa de robótica marina asegura haber encontrado en el fondo del océano Pacífico los restos del Lockheed Electra 10E, el avión que desapareció el 12 de julio 1937 cuando era piloteado por la célebre aviadora Amelia Earhart y su copiloto, Frederik Noonan.

Durante años, varias expediciones se han lanzado a las aguas del Pacífico sur para encontrar los restos de este avión, sin resultados.

Ahora, y aunque varios expertos se muestran escépticos sobre el hallazgo, Tony Romeo, director general de la empresa Deep Sea Vision, afirma que una imagen (borrosa) de un sonar captada durante una expedición el año pasado parece mostrar un avión descansando a unos 5 kilómetros de profundidad, en algún lugar dentro de un radio de 160 km de la isla de Howland, donde el Electra debió haber aterrizado aquel fatídico día de 1937.

Esa diminuta isla estadounidense en el Pacífico sur iba a ser una posta en el largo viaje que Earhart y Noonan habían iniciado casi 40 días antes en Miami, con el que buscaban dar la vuelta al globo por una nueva ruta, que nunca se había volado entonces: este desafiante itinerario iba lo más cerca posible de la línea del Ecuador, en lugar de los vuelos que se hacían hasta entonces por el hemisferio Norte, en tramos más cortos y seguros (con más sitios donde aterrizar en caso de emergencia).

Una imagen de sonar del que, dicen podría ser el Lockheed 10-E Electra de Ameila Earhart. Foto Deep Sea Vision via AP.Una imagen de sonar del que, dicen podría ser el Lockheed 10-E Electra de Ameila Earhart. Foto Deep Sea Vision via AP.

Ya habían volado más de 35.000 kilómetros, lo que equivalía a más de dos tercios de su travesía alrededor del mundo, cuando el Electra 10E se comunicó por última vez con el guardacostas de la pequeña isla Howland.

“KHAQQ llamando al Itasca. Debemos estar encima de ustedes, pero no los vemos. El combustible se está agotando”, fue el último mensaje que emitieron, a las 19.30 GMT. A las 20.14, el guardacosta Itasca recibió una nueva comunicación con la posición del avión; poco más de una hora más tarde, ante el silencio de radio, comenzó la búsqueda.

Aquel 2 de julio, cerca de cumplir 40 años, Amelia Earhart pasaba a convertirse en leyenda: fue una de las primeras aviadoras del mundo y pionera en la conquista de varias hazañas; entre ellas, ser la primera mujer en cruzar sola el Atlántico (en 1932) y la primera persona en hacerlo dos veces

Amelia delante del avión con el que desapareció en 1937. Foto STAFF / AFP.Amelia delante del avión con el que desapareció en 1937. Foto STAFF / AFP.

E iba por una nueva, que había comenzado el 1 de junio de 1937 en Miami, desde donde junto a Noonan voló a Puerto Rico, luego al este de Venezuela y a Brasil, para luego cruzar el Atlántico hasta África y seguir por Pakistán, India, Birmania, Tailandia, Singapur, Indonesia y Australia. Aquel día trágico planeaban aterrizar en la diminuta Howland (en un remoto punto entre las islas Marshall y Kiribati), para luego seguir rumbo a Hawái y California. No pudo ser.

Amelia era entonces dueña de varios récords, como ser la primera mujer en cruzar sola el Atlántico, cruzarlo en tiempo récord y lograr la distancia más larga volada por una mujer sin parar, entre otros. Y era toda una celebridad, impulsada por el propio gobierno de los Estados Unidos.

Por ello el entonces presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt, se preocupó personalmente por la desaparición, y no escatimó recursos para buscarla: envió al sur del Pacífico a 9 barcos y más de 60 aviones que recorrieron la zona buscando restos del avión y sus ocupantes, sin suerte.

La búsqueda se abandonó tras 16 días infructuosos, y el caso concluyó con la hipótesis de que la aeronave había caído en el océano tras quedarse sin combustible.

Mujer de agallas: quién era Amelia Earhart

La leyenda de Amelia Earhart comenzó cuando nació, el 24 de julio de 1898 en Atchison (Kansas), aunque distintos acontecimientos familiares la llevaron, junto a su madre y su hermana Muriel, a vivir a Chicago, donde la sorprendió el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Sin dudarlo, se enroló como voluntaria en tareas de enfermería en Toronto, Canadá, donde atendió a pilotos heridos. Años después diría que “el bichito de la aviación” le había picado, en esas tareas de ayuda, visitó un campo del Cuerpo Aéreo Real.

Amelia al control de un avión en Essonne, Francia. Foto AFP.Amelia al control de un avión en Essonne, Francia. Foto AFP.

En la década de 1920 vivía en California, cuando fue a ver un espectáculo aéreo en Long Beach. Otra vez no lo dudó: eso era lo suyo. Logró que la llevaran a sobrevolar Los Ángeles en un biplano, y sbore ese vuelo luego recordaría: “Tan pronto como despegamos, supe que tendría que volar de entonces en adelante”.

Entonces tomó clases, compró un aeroplano Kinner al que llamó “el Canario” por su color amarillo, y en 1922 consiguió su primer récord, al volar a 4.267 metros (14.000 pies) de altitud.

Al año siguiente se convirtió en la 16ª mujer en conseguir la licencia de piloto de la Federación Aeronáutica Internacional y comenzó a promover la actividad, especialmente entre las mujeres. El Boston Globe -entonces vivía en Boston- la mencionaba como “una de las mejores pilotos de Estados Unidos”.

En 1928 se cruzó con otra mujer aventurera, Amy Guest, una aristócrata estadounidense que quería ser la primera mujer en cruzar el océano Atlántico. A Amelia le picó otro bichito, pero las presiones de su familia se lo impidieron.

La aviadroa alcanzó varios récords, y se convirtió en una celebridad. Foto AFP FILES / AFP.La aviadroa alcanzó varios récords, y se convirtió en una celebridad. Foto AFP FILES / AFP.

La oportunidad llegó cuando, ese mismo año, le ofrecieron acompañar al piloto Wilmer Stultz y el mecánico Louis Gordon, con quienes partió en un Fokker FVIIB-3m bautizado Friendship (amistad) desde Halifax, Nueva Escocia, para aterrizar en el sur de Gales: nuevo desafío cumplido y nuevo récord. Luego diría que todo el trabajo lo habían hecho los pilotos, pero fue ella quien se convirtió, para la prensa, en la estrella de la travesía.

Al regresar a Estados Unidos fueron recibidos con honores y el presidente Calvin Coolidge los invitó a la Casa Blanca. Por entonces se la empezó a conocer como “Lady Lindy” porque, se decía, tenía un aire a Charles Lindbergh, el aviador que en 1927 se había convertido en el primero en cruzar el Atlántio.

Mientras seguía promoviendo la aviación entre las mujeres, en 1930 ayudó a crear una aerolínea que unía Nueva York, Filadelfia y Washington, de la que fue vicepresidenta de relaciones públicas. Para entonces, con su avión Lockheed Vega, ya había logrado récords de velocidad entre las “mujeres voladoras”.

Una de las últimas fotos de Amelia Earhart y Fred Noonan. Foto APUna de las últimas fotos de Amelia Earhart y Fred Noonan. Foto AP

Sola: cómo fue el cruce del Atlántico

Siguieron años movidos para Amelia: en 1931 se casó con el publicista George Putnam, y el 20 de mayo de 1932, en el mismo Lockheed Vega con el que había cruzado el Atlántico, partió para volver a cruzar el océano, pero esta vez, sola. Despegó de Harbour Grace, en la península de Terranova y Labrador, rumbo a Gran Bretaña. Y lo logró.

Se convirtió así en la primera mujer en volar en solitario a través del Atlántico y en la primera persona en hacerlo dos veces. Además, alcanzó la distancia más larga volada por una mujer sin parar y logró el récord de cruzar el Atlántico en el menor tiempo: 13h 50′. Fama, giras, entrevistas y condecoraciones pasaron a ser parte habitual de su vida.

Pero su espíritu aventurero seguía intacto: dos años más tarde encaraba otra hazaña, riesgosa, en la que diez pilotos lo habían intentado antes y habían perdido no solo el desafío, sino la vida: volar sobre el Pacífico, de Hawái a CaliforniaLo que otros 10 aventureros no habían logrado, ella sí: despegó de Honolulu el 11 de enero de 1935 y aterrizó en Oakland ante una multitud, recibiendo incluso las felicitaciones del presidente Franklin D. Roosevelt.

Amelia Earhart, espíritu aventurero. Foto AP Photo/FileAmelia Earhart, espíritu aventurero. Foto AP Photo/File

Y siguieron los desafíos: ese mismo año voló sola por primera vez entre Los Ángeles y Ciudad de México, y de allí Newark, Nueva Jersey.

Y comenzó a planear el que definió como “el vuelo que le quedaba por realizar”. Aquel fatídico viaje alrededor del mundo con el que marcaría dos hitos: ser la primera mujer en hacerlo y volar la mayor distancia posible circunnavegando el globo. No pudo ser.

Teorías sobre la vida y la desaparición de Amelia Earhart

Luego de abandonada la búsqueda del avión, el hecho de que no se encontraran restos de la aeronave ni de sus tripulantes ayudó a que surgieran teorías varias sobre el desenlace de aquella tragedia.

Estaba, por ejemplo, la teoría que aseguraba que Amelia había sobrevivido y había regresado a Nueva Jersey, donde había vivido con otra identidad. También la que sostenía que en realidad ella siempre había sido una espía estadounidense, y tras el accidente había sido capturada y tomada prisionera por los japoneses.

Un faro en honor a Amelia Earhart en la isla Howland.Un faro en honor a Amelia Earhart en la isla Howland.

Otra decía que en realidad Amelia y Fred habían intentado aterrizar en la cercana isla de Nikumaroro -un pequeño atolón-, donde habían logrado sobrevivir un tiempo como náufragos. Teoría que se reforzó con la publicación, no hace mucho tiempo, de un estudio científico que aseguraba que se habían reexaminado restos óseos encontrados en 1940 en Nikumaroro, y que había una alta probabilidad de que fueran de Amelia.

Incluso se dijo que en el atolón también se había encontrado un zapato de mujer, una botella de un licor que ella solía beber y una caja sextante para contener un Brandis Navy Surveying Sextant, similar al que usaba Fred Noonan. Pero esto nunca fue confirmado.

En 1938, en la isla Howland se levantó un faro en honor a ella, y en 2009 se estrenó la película “Amelia”, basada en la vida de Amelia Earhart, protagonizada por Hilary Swank, Richard Gere, Christopher Eccleston y Ewan McGregor.

Ahora, el supuesto hallazgo de los restos del avión da vida nuevamente a la fascinante historia de una mujer para la cual el cielo nunca fue un límite.

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