‘Incubadora San Luis’, un espacio para el desarrollo de empresas

Surgió como una alternativa en la búsqueda de recuperar el sistema productivo de la provincia. En la actualidad, muchos países la están utilizando para desarrollar sus economías, ya que mejoran la productividad y la competitividad de las empresas ya existentes.

Hace unos días, el gobernador Claudio Poggi visitó por primera vez en su gestión los parques industriales de la ciudad de San Luis. Acompañado por el equipo del ministerio de Desarrollo Productivo, arengó sobre la necesidad de terminar con ‘la desidia y la pobreza’ en las políticas dirigidas hacia el sector. “Debemos generar las condiciones para atraer inversiones que reactiven la actividad industrial y generen empleo genuino, como ocurre en otras provincias que tienen parques industriales modelo”, afirmó aquel 17 de enero.

Pero no fueron solo expresiones de deseos, ya que tomó la decisión política e instruyó al ministro de Producción, Federico Trombotto, sobre dos cuestiones fundamentales para que esto ocurra: recuperar los parques industriales al servicio de la producción y poner los recursos del Estado a disposición de ese sistema productivo. Así, 10 días después, nació la idea de lanzar las ‘Incubadoras de Empresas San Luis’, que representan el primer paso importante en la recuperación de fábricas y la instalación de otras nuevas que permitan tomar mano de obra de parte del sector privado.

Qué es y cómo funciona una ‘incubadora de empresas’

Una incubadora es una organización que busca ayudar a nuevas empresas en su proceso de creación y desarrollo, ofreciendo a los emprendedores un preciso asesoramiento contable, en marketing y publicidad, en espacio de trabajo y asistencia legal. Luego, en una segunda etapa, hay que hacer un seguimiento constante de cómo está avanzando la empresa en su proceso de crecimiento, en un entorno creado para que mejore la calidad de vida de los habitantes de la provincia.

“El concepto de incubadora no es nuevo en el país, de hecho no es nuevo en San Luis, ya tenemos incubadoras, hay dos que son de índole privado y la Universidad Nacional de San Luis también tiene una, pero no teníamos hasta la semana pasada una incubadora que fuera del Gobierno, y esto habla a las claras del compromiso respecto de la asistencia porque el concepto de incubadora significa el desarrollo de empresas como si fuera un ecosistema y en el mundo empresarial se habla de un ecosistema productivo”, explicó Fernando Mallea, director de Desarrollo de Proveedores del ministerio de Desarrollo Productivo.

El predio que esta gestión recuperó en el Parque Industrial Sur (calles 104 y 6) tiene espacio para que puedan desarrollarse siete empresas y una ya lo está haciendo: la fábrica BEO Muebles. El lugar tiene servicios comunes que se pueden compartir, entre ellos cocina, baño, sala de capacitaciones y de reuniones.

La incubadora es algo dinámico. A medida que las empresas logren, a través del acompañamiento, instalarse en un ámbito definitivo, ese espacio queda disponible para un nuevo actor económico. La eficacia del proceso lo dará la constancia en la rotación que pueda lograrse a través del tiempo.

Crear valor agregado, gestionar proyectos y desarrollo de proveedores

La capacidad de añadir más valor a un producto o servicio, y por lo tanto mejorar su atractivo para el consumidor, puede aumentar la rentabilidad de la empresa y asegurar la sostenibilidad de los procesos. Por ello, la dirección de Valor Agregado y Compra Local del ministerio de Desarrollo Productivo busca promover la calidad de la infraestructura económica y generar oportunidades de crecimiento, trabajado en distintas áreas, como la promoción de la calidad, la normativa, la planificación estratégica, y la atención y apoyo al empresariado.

Si bien en esta primera incubadora de San Luis el actor principal es el Estado, hay un conjunto de otras entidades intermedias (universidades, municipios, etc.) con las cuales se deberá trabajar en conjunto para poder lograr un ecosistema productivo que sea virtuoso, serio y comprometido con el sector privado.

“Esto nos haría pensar en el aporte social que la incubadora genera, porque nosotros en este espacio vamos a generar vínculos, lugares para que trabajen en conjunto, tenemos salas de capacitación, oficinas, hay espacios comunes para que interactúen los miembros de las distintas empresas. Entonces se termina generando una sinergia, una fuerza de pequeños factores que es mucho más grande que cada uno por sí mismo”, sostuvo Mallea.

Otra dependencia, la dirección de Desarrollo de Proveedores, buscará potenciar este sistema a través de la promoción y el apoyo a emprendedores y productores. Todo esto es un conjunto de actividades que también tienen que ver con la asistencia técnica, donde ese círculo virtuoso y serio dará las bases para que el sector privado pueda desarrollarse en la provincia.

“Hay un concepto muy interesante que el Gobernador está planteando, que es el de proveedores, pero no proveedores del Estado, propone salir de esa lógica del Estado como centro de la administración, sino proveedores de un tejido productivo”, aclaró Mallea.

En este lugar va a confluir no solo la producción de bienes y servicios, también habrá distintas actividades de capacitación que son esenciales para la formación de un emprendedor, un empresario o un productor. Tan importante como la asistencia técnica es el trabajo de los mentores, ya que muchas veces se necesita de una guía en la toma de decisiones.

Por último, la vinculación con las instituciones intermedias (universidades, organismos de ciencia y tecnología, fundaciones) que componen el sistema productivo tendrán un espacio para trabajar en conjunto. El ministerio de Desarrollo Productivo diseñó y elaboró un banco de profesionales y técnicos que van a ser los capacitadores iniciales a todas las empresas que se acerquen en distintas áreas.

Convertir el ‘NO’ en Nuevas Oportunidades

La subdirección de Desarrollo de Energías Sustentables apoyará los proyectos de inversión. Muchas veces los emprendedores, durante el desarrollo de su proyecto de inversión, enfrentan variables que no saben cómo manejar. Se tratará de cuantificarlas, ayudarlos en ese proceso, independientemente de cuál sea su tamaño, tratando de llegar a un primer tablero de control que muchas veces es lo que trabajan las empresas más grandes pero que también se llevará a cabo con las más chicas.

Por otro lado, los mentores trabajarán en cuestiones relacionadas a la educación financiera, tratando de diferenciar lo que es una empresa de la economía de ese empresario, porque hay veces que se mezclan y se toman malas decisiones. Es clave trabajar sobre los excedentes o los faltantes que tenga. Si son faltantes, deberá aprender a tomar decisiones para corregirlos, sobre el costo que tienen y cuáles son las alternativas que puede manejar. Y si son excedentes, saber en qué puede invertirlos y manejar la aversión al riesgo.

“Queremos brindarles herramientas a las empresas y al sector productivo para que se desarrollen del modo más integral posible, hacer fuerte otra vez el sector privado generando empleo de calidad, que es el pedido que nos ha hecho el gobernador”, destacó Fernando Mallea.

También están previstos talleres motivacionales donde se trabajará sobre el ‘NO’. Es la primera palabra que se tiene desde pequeño y que es paralizante cuando se habla de iniciar algo. En el mundo empresarial se viene transformando en dos: N de nueva y O de oportunidad, de esta manera se muta hacia algo positivo desde una connotación negativa.

La dirección de Desarrollo Productivo y Escuelas también aportará en el aspecto motivacional, haciendo énfasis en lo actitudinal: el ser humano está permanentemente condicionado, actitudes y hechos están íntimamente relacionados, por lo que brindarán las herramientas necesarias para que el emprendedor pueda hacer frente a los cambios que el proyecto requiera y asegurar el éxito deseado.

Innovación y competitividad, el norte adonde apuntan el comercio y los servicios

En una incubadora es clave que la competitividad esté direccionada hacia cada uno de los sectores donde se puede agregar valor y trabajarlos específicamente.

El negocio chico a veces sabe producir, pero no sabe cómo sacar el resultado final a la calle. En la incubadora enseñarán a segmentar, es decir, ver dónde conviene colocar el producto o brindar el servicio, desarrollar técnicas de venta y cómo ampliar el volumen de comercialización.

También el emprendedor aprenderá cómo pararse ante una negociación con un cliente, con un proveedor, y estudiará las alternativas de financiamiento que existen en el mundo empresarial que, para una pyme, puede marcar la diferencia entre el fracaso y la posibilidad de concretar una producción masiva y alcanzar el éxito comercial.

“Seguramente vamos a poder -en un corto plazo- ir anunciando nuevas incubadoras”, auguró Mallea “para que realmente se vuelva más atractivo estar en lo privado y dejar de pensar esto del Estado como el centro de desarrollo y a lo que nos han hecho creer que, si no estamos en el Estado, estamos complicados”, cerró.

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